Mientras limpiaba la habitación de su hijo, un padre o madre notó un extraño objeto pálido y curvado debajo de la cama que, con la poca luz, le resultó inquietante. Su forma y textura le provocaron miedo, y por un instante se preguntó si podría ser algo orgánico, como un parásito o parte de un animal muerto. La incertidumbre aumentó cuando el niño o niña tampoco supo qué era, lo que hizo que la situación se volviera más alarmante. Ninguno de los dos quería tocarlo, así que lo observaron desde la distancia mientras su imaginación les daba vueltas a los peores escenarios, incluyendo la posibilidad de que fuera algo en descomposición o escondido en la habitación.µ
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