Estira la masa con un rodillo sobre una superficie ligeramente enharinada hasta que tenga un grosor de 3–4 mm.
Corta círculos con un cortador o un vaso grande y colócalos en moldes de tartaletas.
Pincha la base con un tenedor para evitar que suba durante la cocción.
Hornea las bases durante 10–12 minutos o hasta que estén doradas. Luego déjalas enfriar completamente.
Truco útil:
Para que no se deformen, puedes poner un poco de papel encerado y llenar con frijoles crudos o arroz para hacer “peso” durante el horneado.
3. Prepara el relleno de limón
En una cacerola, bate los huevos con el azúcar y la ralladura de limón. La mezcla debe quedar uniforme.
Agrega el jugo de limón y la mantequilla. Cocina a fuego medio, removiendo constantemente con una espátula o batidor de mano.
En unos 5–7 minutos la crema empezará a espesar. Es importante evitar que hierva para que no se corte.
Una vez espesa, retira del fuego. Si quieres una textura más suave y cremosa, añade la crema de leche y mezcla bien.
Consejo de textura:
Si deseas un acabado más fino, puedes pasar la crema por un colador antes de usarla.
4. Montaje final
Rellena las bases frías con la crema de limón y alisa la superficie con una cuchara.
Deja enfriar por completo y refrigera al menos 1 hora para que la crema tome consistencia.
Decoración opcional:
Merengue (suave o tostado)
Frambuesas, fresas o arándanos
Hojitas de menta
Un toque extra de ralladura de limón
Consejos para servir y conservar
Estas Tartaletas de limón se disfrutan mejor frescas, bien frías y acompañadas de un café americano, un té de manzanilla o un té negro.
Si las vas a servir en una reunión, colócalas en una bandeja bonita y agrega frutas frescas a los lados para crear un contraste de colores.
Para conservarlas, guárdalas en un recipiente hermético en el refrigerador. Se mantienen perfectas hasta por 3 días.